Entre Rosh Hashaná y Yom Kipur hay exactamente diez días. El Shabat que cae dentro de esos diez días se llama Shabat Shuvá, el Shabat del Retorno, y es probablemente el Shabat de mayor densidad espiritual de todo el año judío.
La distinción entre el concepto judío de teshuvá y el concepto más familiar de arrepentimiento no es meramente semántica: es teológica. El arrepentimiento, en su acepción más frecuente, implica culpa, remordimiento y a veces la aspiración a convertirse en una persona radicalmente diferente. La teshuvá judía, en cambio, se piensa como shuvá: retorno. La imagen no es la de alguien que da un giro hacia algo completamente nuevo, sino la de alguien que se alejó de su propio camino y que regresa a él. La Haftará de este Shabat, tomada de Oseas, comienza con ese imperativo: ‘Shuva Israel ad Adonai Eloheja’, ‘Retorna, Israel, al Eterno tu Dios’. No ‘conviértete en otro’: retorna a quien ya eras.
La Haftará de Shabat Shuvá tiene una característica formal única: es la única Haftará del año tomada de tres profetas distintos (Oseas, Joel y Miqueas), reunidos en un solo texto continuo. Esta compilación refleja la gravedad especial del momento: se necesita la voz de múltiples profetas para cubrir la dimensión del retorno que se pide a la comunidad.
En muchas comunidades ashkenazíes, el rabino o líder espiritual da en Shabat Shuvá el sermón más importante del año, el llamado drasha de Shabat Shuvá. Es el momento de mayor audiencia del año y el contexto donde se espera la reflexión más profunda sobre el estado espiritual de la comunidad. En algunas comunidades centroeuropeas del siglo XIX y principios del XX, este drasha se preparaba durante varios meses y era aguardado por la comunidad con algo de la expectativa con que se aguarda una premiere teatral.
Los Diez Días de Teshuvá son, más allá de su dimensión litúrgica, un tiempo diseñado para la reparación concreta de vínculos: pedir perdón a las personas que uno ofendió durante el año, reparar daños materiales o morales, formular intenciones verificables para el año que comienza. La tradición es explícita: Yom Kipur no puede perdonar las ofensas entre personas hasta que estas se hayan reconciliado entre sí.
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Cita bíblica del episodio:
Oseas 14:2 — ‘Shuva Israel ad Adonai Eloheja — Retorna, Israel, al Eterno tu Dios.’
Actividad familiar para hacer en casa:
EL CÍRCULO DE RETORNO FAMILIAR: Sentados en ronda, cada integrante de la familia completa en voz alta la frase: ‘Este año quiero volver a ser la persona que ____.’ (No una persona nueva: una versión más auténtica de uno mismo.) Los chicos también participan. No se comenta ni se critica la respuesta de nadie: solo se escucha.
Momento de reflexión:
¿Hay una versión de vos mismo que extrañás, alguna cualidad o valor que tenías antes y que sientes que fue quedando atrás? ¿Qué necesitarías para volver a ella?
Rabino Adir — Tefilat Keshet, Compartiendo Judaísmo en Diversidad — www.tefilatkeshet.com.ar
