“Estas son las jornadas de los hijos de Israel…” (Números 33:1).
En pleno Bein HaMetzarim, cuando recordamos el camino que condujo a la destrucción de Jerusalén, la Torá nos invita a mirar otro camino: las cuarenta y dos etapas del desierto.
¿Por qué enumerar cada campamento? Porque para Dios ningún tramo del camino es inútil. Cada caída, cada espera y cada aprendizaje forman parte de la historia de la redención.
El Segundo Templo no fue destruido en un solo día. Nuestros sabios enseñan que cayó por el sinat jinam, el odio gratuito (BT Yoma 9b). La destrucción comenzó mucho antes que el fuego: comenzó en los corazones.
Por eso la esperanza también comienza antes de la reconstrucción material. Empieza cuando reconstruimos nuestras palabras, nuestros vínculos y nuestra capacidad de ver al otro como un hermano.
“El ayuno del cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo mes se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría y en festividades; amad, pues, la verdad y la paz.” (Zacarías 8:19).
Que este Shabat podamos revisar nuestro propio recorrido, aprender de nuestras estaciones difíciles y convertir cada paso en un ladrillo más para la reconstrucción de Jerusalén y de nuestras propias vidas.
¡Shabat Shalom!
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