Esta semana, la parashá “Ki Tavó” (“Cuando ingreses”, Dev./Deut. 26:1-29:8) básicamente se ocupa de la ceremonia de la ofrenda de las primicias (primeros frutos) de la Tierra Prometida (Eretz Ysrael), de compartir los frutos de la Tierra con los necesitados, y de las bendiciones y maldiciones derivadas de la observancia o inobservancia de la Torá.
La Guemará en Berajot 35ª enseña que según los Sabios de Bendita Memoria, todas las cosas pertenecen a D´, por lo que tomarlas o hacer uso de ellas sin agradecer antes a D´ y sin reconocer que provienen de la Bondad de A´ es lo mismo que robárselas.
La ceremonia anual de ofrecimiento de los primeros frutos del campo cumplía antiguamente (en la época del Tabernáculo y del Primer y Segundo Templo de Jerusalén) parte de esa función de recordarnos nuestra absoluta dependencia de la Mano Generosa de A´ (incluso nuestras habilidades que usamos para cultivar el suelo o para transformar el grano en pan o la uva en vino vienen de D´).
Incluso se dice que la festividad norteamericana de Acción de Gracias estuvo inspirada en las Fiestas de Succot (que también es una celebración del final de la recolección de los frutos de la Tierra y por lo tanto de agradecimiento por el resultado del año de trabajo del suelo).
La otra forma de reconocer y celebrar a D´ en agradecimiento por todo lo bueno que recibimos y por el sustento que nos da es la práctica de dedicar una parte de nuestros ingresos a la generosidad, a compartir nuestras ganancias con los necesitaros como se hacía con el diezmo trienal en Dev./Deut. 26:12 al darlo al levita, el extranjero, el huérfano y la viuda como representantes de las personas sin recursos propios.
¿Cómo practicamos esa gratitud hoy en día, en especial los que vivimos fuera de Tierra Santa (Eretz Ysrael)?
Simple, la gratitud del reconocer a D´ como Dador y Sustentador se cumple con un ojo atento y un corazón dispuesto a ver la Mano Generosa de A´ en todo lo que recibimos; con las bendiciones que se dicen antes de los distintos tipos de alimentos (hamotzí, sheakol, boré prí adamá, pri haetz); y con las distintas acciones gracias después de comer y de beber según el tipo de comida o bebida (birkat hamazón, meein shalosh, boré nefashot).
Nuestros sabios construyeron todo un edificio de plegarias para que podamos apreciar la riquísima variedad de cosas con las que A´ nos bendice, y estudiar las distintas brajot es una excelente forma de sumergirnos en todo este universo de plegarias y de gratitud.
Pero también la otra forma de reconocer la Generosidad de A´ para con todas sus creaturas (y en particular para con nosotros los seres humanos) es hacer un buen uso de los bienes que nos da y las ganancias que nos procura su providencia y el buen uso de las fuerzas y las capacidades que É´l nos dio; en especial a través de la tzedaká traducida no solo como beneficencia, sino también como justicia social (proveer entre todos solidariamente a las necesidades del prójimo).
También en este campo nuestra Tradición y las enseñanzas de nuestros Sabios son ricas en indicaciones de cómo apartar una parte relevante de nuestros ingresos para dedicarlos con alegría de corazón a ayudar al otro, lo que en primer lugar quiere decir estar atento al prójimo, saber escucharlo para comprender qué pueda estar precisando y no solo quedarme con lo que a mí me parezca que pueda necesitar. Aprendamos a poner el foco en el otro y darle la dignidad y escucha activa que merece.
Sepamos involucrarnos con los demás, aprendamos a escucharlos y a estar atentos a lo que tengan para decir y a lo que puedan necesitar, practiquemos la gratitud para con D´ y todos nuestros otros benefactores, seamos generosos.
Que sepamos beber de nuestras fuentes milenarias y aprender de las enseñanzas e instrucciones de nuestros Sabios para aprender a ser mejores personas a través de las Berajot, la tefilá, la tzedaká, las buenas acciones y el estudio de la Torá como camino de elevación espiritual y de Justicia, verdad y Misericordia.
Buena semana.
